Domingo 21 de diciembre
Qué hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas noticias… (v. 7 NVI).
| La escritura de hoy: Isaías 52:4-10 | Nancy Gavilanes escribe: |
El hombre cosechaba cebollas cuando nos acercamos a él durante las visitas a hogares en nuestro viaje misionero a Ecuador. En un español entrecortado, le dije que queríamos hablar brevemente con él sobre la Biblia. Se detuvo para escucharnos mientras compartíamos nuestros testimonios. Luego, uno de mis compañeros comenzó a leer las Escrituras en voz alta en inglés. ¡Qué momento tan sagrado fue oír el evangelio en las laderas de los Andes, mientras el hombre seguía la lectura en español con el folleto que le habíamos dado! Conversamos con él y su familia, oramos por ellos y continuamos hacia la siguiente casa.
Mientras caminábamos por las laderas leyendo las Escrituras y hablando a la gente sobre Cristo, pensé en Jesús y sus discípulos yendo por las colinas y valles de Israel durante su ministerio terrenal.
Isaías 52:7 dice: «¡Cuán hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas! Los pies del que anuncia la paz, del que trae buenas noticias, del que anuncia salvación». El profeta se refería al regreso del pueblo de Dios a su tierra después de años de exilio, pero aún se aplica a nosotros hoy cuando compartimos la buena noticia de Jesús.
Dondequiera que Dios nos haya puesto, el Espíritu Santo puede ayudarnos a compartir el mensaje de salvación con otros.
Reflexiona y ora
¿Quién te compartió el evangelio? ¿Con quién puedes compartir tu fe?
Dios, dame valor para hablar a otros de Jesús.
Lunes 22 de diciembre
… por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo… (v. 13).
| La escritura de hoy: 1 Corintios 12:12-20 | Jennifer Benson Schuldt escribe: |
Cuando mi amiga Maritza aceptó un trabajo que requería viajar sola a varias ciudades, a menudo se sentía sola. Pero una noche, durante la cena, se inclinó hacia mí y me dijo: «Jen, oré y le pedí a Dios que me enviara a su pueblo». Poco después, comenzó a encontrarse regularmente con otros creyentes en Jesús. ¡Una vez, conoció a tres en un día!
Cuando nos encontramos con otros que tienen fe en Jesús, compartimos una conexión espiritual. De una manera difícil de explicar, esto enciende una chispa en nuestro interior. Tenemos en común lo más importante porque creemos lo que dice la Biblia sobre Cristo y cómo relacionarnos con Dios a través de Él (Romanos 10:9).
Más que nada, el Espíritu de Dios vive en cada creyente, entrelazándonos de manera tan poderosa que la Biblia nos compara a la interconexión de las partes del cuerpo humano. En 1 Corintios 12:13 dice: «por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo»: el cuerpo de Cristo.
Dios suele obrar en nuestras vidas a través de otras personas que lo aman, ya sea que estén cerca o lejos, o mediante nuevos conocidos. En nuestros momentos más solitarios, podemos pedirle que envíe a su pueblo, e incluso ofrecernos a que nos utilice para alentar a otros.
Reflexiona y ora
¿A quién acudes cuando te sientes solo? ¿Cómo ha obrado Dios en tu vida a través de otras personas?
Padre celestial, gracias por incorporarme a tu familia. Utilízame hoy para alentar a hermanos en Cristo.
Martes 23 de diciembre
… si muestran favoritismo, cometen pecado y son hallados culpables por la ley como transgresores (v. 9 nbla).
| La escritura de hoy: Santiago 2:1-4, 8-13 | Mike Wittmer escribe: |
En 1872, el presidente Grant fue detenido por conducir su carruaje imprudentemente por Washington D. C. Una publicación dice que el oficial William West, afroamericano, le advirtió: «Su conducción rápida, señor, […] pone en peligro la vida de los que tienen que cruzar la calle». Grant se disculpó, pero la noche siguiente hizo lo mismo. West lo detuvo y dijo: «Lamento mucho tener que hacerlo, señor presidente, porque usted es el jefe de la nación y yo apenas un policía, pero el deber es el deber». Y arrestó al presidente.
Admiro a este hombre por cumplir con su deber. Grant también lo hizo: lo elogió y se aseguró de que conservara su trabajo. A Dios también le agradó porque aborrece la injusticia del favoritismo. Dice: «vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas» (Santiago 2:1). Esto incluye no hacer favores especiales a los ricos y poderosos, y solo dejar los restos para los pobres (vv. 2-4). En cambio, se nos llama a amar y servir a todos nuestros prójimos como a nosotros mismos (v. 8). De lo contrario, «[somos] hallados culpables por la ley como transgresores» (v. 9 nbla).
Dios no aplicó favoritismo con nosotros. Nos amó cuando estábamos «sin esperanza y sin Dios en el mundo» (Efesios 2:12). Con su ayuda, podemos amar a todos por igual.
Reflexiona y ora
¿Por qué el favoritismo es tan perjudicial? ¿Cómo podrías evitar hacer diferencia entre personas?
Padre, gracias porque somos todos iguales.
Miércoles 24 de diciembre
No teman, porque he aquí les doy buenas noticias de gran gozo que serán para todo el pueblo (v. 10 rva- 2015).
| La escritura de hoy: Lucas 2:8-14 | Amy Boucher Pye escribe: |
Muchos historiadores creen que la primera transmisión de radio con música y voz la escucharon operadores de la Marina de los Estados Unidos y otros barcos en el Atlántico la víspera de Navidad de 1906. En lugar de los habituales pulsos para transmitir códigos, escucharon a Reginald Fessenden interpretar en violín el villancico Oh, noche santa. Fessenden cerró la transmisión repitiendo la alabanza de los ángeles: «¡Gloria a Dios en las alturas!» (Lucas 2:14). Los oyentes seguramente se sorprendieron con la música alusiva y la alabanza sobre el nacimiento de Jesús.
Los primeros que se sorprendieron con el nacimiento de Jesús fueron los pastores que cuidaban sus ovejas durante la noche, cuando apareció un ángel resplandeciente con la gloria de Dios que los asustó. El ángel les dijo que no temieran, y declaró: «os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor» (vv. 10-11). Los pastores dejaron sus rebaños para ir a verificar las palabras del ángel, y encontraron al bebé acostado en un pesebre, tal como se les había dicho (vv. 16, 20).
Ellos recibieron esta buena noticia con gran gozo. Alegrémonos también nosotros y compartamos las maravillas del nacimiento y la vida de Jesús.
Reflexiona y ora
¿Cómo crees que habrías reaccionado ante la noticia del ángel? ¿Por qué crees que Dios escogió revelarles el nacimiento de su Hijo?
Jesús, gracias por venir a la tierra para salvarnos.
Jueves 25 de diciembre
… Abrieron sus cofres y presentaron como regalos: oro, incienso y mirra (v. 11 nvi).
| La escritura de hoy: Mateo 2:1-2, 7-12 | Karen Pimpo escribe: |
«¿Qué música más dulce podemos traer / que un villancico para cantar/ el nacimiento de nuestro Rey celestial?» (trad. lit.). La letra de este poema del siglo xvii, de Robert Herrick, fue reinterpretada por el compositor coral contemporáneo John Rutter, convirtiéndose en un favorito de la temporada de Adviento. Su suave melodía describe una larga y fría espera que se disipa con la sensación primaveral de la llegada de Jesús. Los cantantes le ofrecen un villancico navideño, mientras se invita a los oyentes a ofrecer sus corazones.
El arreglo de Rutter se solicitó para acompañar una lectura sobre los sabios que le llevaron oro, incienso y mirra. Estos sabios misteriosos viajaron desde muy lejos para conocer al niño Jesús, con el propósito expreso de adorarlo (Mateo 2:1-2). Cuando finalmente lo encontraron, «se regocijaron», se inclinaron para reverenciarlo, y «abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes» (vv. 10-11). En un sueño, se les advirtió que partieran sin informarle al malvado rey Herodes (v. 12).
La época de Navidad no debe enfocarse en regalos materiales, pero sin duda incluye dar y recibir presentes. Dios dio a su Hijo para salvar a un mundo roto, y es un día maravilloso para darle nuestro corazón. Cantemos villancicos de paz y gozo recordando su venida hace años en Belén.
Reflexiona y ora
¿Cuáles son algunos de los mejores regalos en Navidad? ¿Qué podría resultarte difícil entregarle a Dios?
Jesús, te doy todo lo que soy y tengo.
Viernes 26 de diciembre
… Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis (v. 23).
| La escritura de hoy: Lucas 10:21-24 | Sheridan Voysey escribe: |
Una tarde, en una cafetería, observé a una niña pequeña con sus padres en una mesa cercana. Mientras ellos conversaban con sus amigos, una paloma entró y comenzó a picotear migajas del suelo. Asombrada ante la escena, la pequeña trató de captar la atención de los adultos con gritos de alegría, pero ellos nunca llegaron a ver lo que ella veía. Solo le sonrieron y siguieron conversando.
Una vez, Jesús envió a sus discípulos a una misión de predicar, la cual se tornó tremendamente exitosa (Lucas 10:17). Como respuesta, Jesús oró: «Yo te alabo, oh Padre, […] porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños» (v. 21). En este caso, «niños» no se refería a la edad sino a la condición. Eran los «pecadores» comunes y corrientes quienes respondieron al evangelio, mientras que los líderes religiosos «sabios y entendidos» lo ignoraron (7:29-34). Los líderes se habían perdido de ver a Jesús porque, en realidad, no quisieron hacerlo.
La niña en la cafetería vio algo maravilloso, mientras que sus padres se lo perdieron. Que la charla del mundo o la falta de humildad para buscar más entendimiento no nos distraigan, de modo que nos perdamos lo que Dios quiere mostrar sobre sí mismo.
Reflexiona y ora
¿Qué fue lo que primero abrió tus ojos y corazón al evangelio? ¿Cuánto deseo tienes ahora de saber más de Dios?
Dios, abre mis ojos para ver todo lo que quieres que vea sobre ti y el evangelio.
Sábado 27 de diciembre
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz (v. 17).
| La escritura de hoy: Salmo 55:1-5, 16-22 |
Durante un feroz incendio forestal, un guardabosques rescató un osezno. En un sitio de recuperación, lejos del peligro, colocó el pequeño animal en el suelo. De pie sobre sus diminutas patas traseras, el osezno abrazó la pantorrilla del hombre. El guardabosques intentó apartarse con suavidad, pero el osito, con la boca abierta como si clamara desesperado, se le trepó intentando permanecer refugiado en su rescatador. Aferrado al brazo del hombre, logró que este se rindiera y acariciara la cabeza de su nuevo amigo peludo.
¿Qué pasaría si persiguiéramos a nuestro rescatador supremo, Jesús, con la misma desesperación y confianza con la que aquel osezno buscó y se aferró a quien lo salvó de la muerte?
Todas las personas que Dios hizo necesitan ser salvadas. El salmista David confiesa su necesidad de que Dios, su rescatador, oiga y responda sus oraciones (Salmo 55:1-2). Admitiendo enfrentar problemas, amenazas, sufrimiento y temor (vv. 3-5), buscó confiado a Dios: «En cuanto a mí, a Dios clamaré; y el Señor me salvará. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz» (vv. 16-17).
Cuando enfrentemos dificultades y sufrimiento de cualquier tipo, como David, podemos clamar a Dios. Nuestro Rescatador amoroso, que nos está buscando, nos oye y nos salva.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes ir en busca de Dios hoy? ¿Cuándo te ha rescatado Él de problemas y sufrimiento?
Dios, gracias por ser mi refugio siempre.
Domingo 28 de diciembre
… Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón… (v. 33).
| La escritura de hoy: Jeremías 31:31-34 | Tom Felten escribe: |
Como muchas personas que luchan con la pornografía, Russell estuvo expuesto a ella desde muy joven. El deseo de consumirla era abrumador y le envenenó el corazón. «Mi vida se volvió completamente saturada de ella», escribe, «tanto que era como un cáncer profundamente arraigado en mi interior». Por la gracia de Dios, finalmente se liberó del poder de la pornografía —junto con otras adicciones— cuando recibió la salvación en Jesús y fue transformado por dentro. «Le doy todo el crédito a Jesucristo, […] Él es quien me liberó», dice Russell.
Jeremías entregó un mensaje de Dios a Israel, diciendo: «Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón» (31:33). Bajo este nuevo pacto, cumplido en Cristo (Hebreos 8:6-13), todas las personas podrían ser transformadas por la gracia de Dios por medio de la fe. Ahora, «su Espíritu que mora en [nosotros]», los creyentes, nos da el poder que necesitamos para dejar las conductas perjudiciales que desagradan a Dios y procuran destruirnos (Romanos 8:11).
La transformación no es siempre instantánea ni fácil, pero recordemos que, cuando lidiamos con algún pecado difícil o adictivo, Dios puede transformar nuestros corazones (Jeremías 31:33). Él dice: «me conocerán» (v. 34 NTV), y podemos conocer su poder que transforma el corazón.
Reflexiona y ora
¿Por qué es posible dejar con el poder de Dios incluso pecados crónicos? ¿Cómo puedes poner en práctica un corazón nuevo con la ayuda del Espíritu?
Dios, gracias por transformar mi corazón.